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Kipling siempre ayuda

Si piensas que estás vencido, ya lo estás,
si piensas que no te atreves, no lo harás,
si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes,
es casi seguro que no lo lograrás.

Porque en el mundo encontrarás que el éxito
empieza con la voluntad del hombre.
Todo se halla en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado
antes de haber iniciado su trabajo.

Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedaras atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo está en el estado mental.

Si piensas que tienes ventaja, ya la tienes;
tienes que pensar bien para elevarte,
tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana
la persona más fuerte o ligera,
porque tarde o temprano, la persona que gana,
es aquella que cree que puede hacerlo.


Rudyard Kipling

Cada día es una fiesta

Hasta que no descubres el verdadero sentido de la vida lo único que haces es acumular vacíos… Estos días atrás me lo han vuelto a demostrar. La semana pasada tenía necesidad de lluvia, y ayer llegó. Y por supuesto también tenía ganas de risas, y de amigos, y de pasar unas horas relajadas… Todo llegó.
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«Siempre recoges lo que siembras… 16 años repartiendo armonías han dado sus frutos: Valdelicea & Cía.» He leído que decía Patxi hace unos minutos en Twitter. Dejando a un lado las armonías, Valdelicea sin la «Compañía» no es nada. Salvo el nombre de un paraje, eso sí. ¿Y quién es la compañía? Os lo diré: vosotros. Todos los que hacéis posible que nuestra vida sea cada día una fiesta. Unos por lo que ayudáis y otros por lo que nos enseñáis. A tod@s: ¡muchas gracias!
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© Manel Marina

Conexión energética


No sé si os pasa pero a mí me ocurre con mucha frecuencia, «oigo a mis amigos en la distancia». En los últimos meses, por no decir años, se me está agravando. El nivel de «audición» es cada vez mayor. Entendámonos, escuchar, no escucho nada. Es un sentir sutil, un qué sé yo. Un saber que alguien está pensando en mí, en nosotros o en algo relacionado con nuestra vida o trabajo. Esta noche pasada, en plena madrugada, me desperté y el primer pensamiento me llevó hacia Clara. Hace un momento he descubierto su post: «Déjame que te cuente»; te dejo, te dejo…

Algo parecido me ocurre con Ingrid, con Paz, con Lucía… estén donde estén y aunque pasen días o incluso semanas que no hablemos, en la distancia, sé si están o no bien. Y si esto me ocurre con los vivos imaginaros con los «no-vivos», más de una vez lo he comentado. Por extraño que parezca, sí, también… Por eso, dentro de lo malo, estoy tranquilo. Hombre, qué duda cabe, puestos a elegir me gustaría que unos y otros estuvieran aquí.

Quizá por todo esto últimamente estoy tan cansado. No paro de recibir «mensajes», me siento radiobaliza… ¿Será una señal?

© Manel Marina

Rectificar es de sabios

Seréeenate, desecha toda sombra de duda, confía, tranquilízate… No os lo digo a vosotros, me lo digo a mi mismo. Aun así, si queréis copiarme, mal seguro que no os va.
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Esta mañana me han dado una lección que no creo que olvide en mucho tiempo. Cierto, para aprender no hay edad… Hoy los coaches y terapeutas asociados de Valdelicea & Cía. teníamos una cita de supervisión. Algo así como un examen de conciencia, un repasar lo que llevamos entre manos, un saber dónde estamos y hacia dónde vamos…  Al ser, como digo, asociados debemos cumplir con unos mínimos protocolos. Pues bien, el asunto ha sido el siguiente: un compañero ha propuesto poner en marcha una especie de subasta de servicios terapéuticos para poder llegar a gente que con toda seguridad necesita ayuda pero que tal y como están las cosas posiblemente no se atrevan a dar el paso de pedirla. Es decir, un: “¿cuánto pagas?” Puesto que, y esto lo digo por experiencia, cuando alguien recibe un servicio gratuito antes o después termina creyendo que se le trata como si fuera un cliente de segunda división. Algo que por supuesto, al menos por nuestra parte, nunca ha sido así. La idea me ha encantado, me ha parecido encomiable. Y en cuanto a la lección pues, está claro, nos quejamos demasiado siendo como somos unos privilegiados. Que, por tener, tenemos hasta trabajo.
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© Vicente Fernández

Vida, estamos en paz


No sólo es una limpieza del blog, como dice Fernando, es también un atraque por tiempo indefinido. Algo así como lo que refleja la imagen, aunque seguimos en «el mar» nos quedamos al abrigo. Es decir, nos tomamos unas vacaciones. Por lo demás, al igual que Amado Nervo en un momento dado consideró que estaba en paz con la vida… Eso mismo o parecido siento yo.
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Lo dicho, nos retiramos una temporada. ¡Feliz verano!
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© Manel Marina

Insisto

La risa tiene la función biológica de ayudar a mantener el bienestar físico y mental. La carcajada desencadena todo un proceso psicológico, neurológico y fisiológico cuyos efectos inciden sobre el sistema inmune.
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© Fernando Vázquez


¿Y del dolor, qué?

¿No hablamos…?
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No pretendo ser agorero pero, ya sabéis, por norma general nadie se mete “en un lío como este” de no ser por los dolores del alma. Se empieza buscando ayuda y se termina ayudando… Como muy bien señala Joan Manuel Serrat en su canción Los recuerdos, suelen contar mentiras. “Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada, y a pesar de todo, hay que sobrevivir.” Por tanto, al único que hay que felicitar por estos 13 años, estoy de acuerdo con vosotros, es a Manel. Sobre todo por su constancia, la que nos falta a muchos.
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© Fernando Vázquez

Zánganos y obreros


Toda la vida hemos llamado zánganos a quienes no trabajaban. De hecho, así lo recoge el diccionario: «Hombre holgazán que se sustenta de lo ajeno.» Vamos, algo así como los sindicalistas ¿no? Esos que hoy se manifestarán…
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Cada vez que llega esta fecha, el 1 de mayo, me hago la misma pregunta: si no soy obrero, que desde luego no lo soy, entonces ¿qué soy? ¿Un marciano?  Lo único que tengo claro es que en los treinta y ocho años que llevo trabajando jamás he estado de baja, no me lo podía permitir. Como igualmente creo que nuestro país no se puede permitir ninguna fiesta teniendo a más de SEIS MILLONES DE PERSONAS SIN TRABAJO.
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Por lo tanto, ya sabéis. Aquí estoy para lo que necesitéis.  
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© Manel Marina

Señala el refranero


«Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo», «Año de nieves, año de bienes», «Abril, aguas mil»
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El primero y el tercero se van cumpliendo, esperemos que el segundo también. Cuando me levanté esta mañana a las 6.00, llovía en Madrid, parecía otoño… Anoche unos amigos que volvieron de pasar el fin de semana en Albarracín (Teruel), me contaron sus peripecias con la nieve. Y hablando con otros amigos de Burgos y Santander, tres cuartas partes de lo mismo. Por eso digo lo de los bienes, ojalá cambie pronto nuestra suerte. Y eso que no creo en la suerte, al menos tal y como la entendemos. En la única «suerte» que creo es en la que uno se hace cada día con su trabajo.
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En cualquier caso, os deseo un feliz día y una mejor semana.
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© Manel Marina

No todo está perdido


Haciendo balance del estado anímico de las personas que atendí esta semana, el resultado es positivo. Por lo tanto, he pensado que no sería justo irme de fin de semana sin comentarlo.
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Lo dicho, no todo está perdido. Aún queda gente con ganas de luchar y mejorar.
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© Manel Marina

Quejosos profesionales

Mi querido colega y amigo tiene razón, nos quejamos de vicio… De hecho, algunos son auténticos profesionales. Todo lo ven mal, fatal. Si emplearan esa misma fuerza para salir de donde quiera que estén, andarían ya por las antípodas. Es una pena. Verdaderamente, el mundo está muy mal repartido.
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Unos porque tienen miedo y otros pereza… Y así nos va, no sabemos si subimos o bajamos. Pero lo que sí es cierto es que no avanzamos ni como país ni como sociedad. Estamos como en conserva, bloqueados. Y eso que lo tenemos todo. Aun así, los años pasan y esto no pinta nada bien. Personalmente creo que estamos desaprovechando unas oportunidades únicas que dudo vuelvan a surgir. Sin ir más lejos, no hay más que ver el nivel de cansancio que tiene nuestro patrón. Justo anoche lo hablábamos, si das facilidades te toman por el pito de un sereno. Es decir, no te valoran. Y si por el contrario te pones firme, entonces eres un indeseable.
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Pues nada, seguiremos expectantes.
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© Fernando Vázquez

Incondicionales

Llevo días queriendo escribir pero, raro en mí, no me llegaba la inspiración. Más que inspiración, ganas. Esas que mucha gente no tiene, a juzgar por cómo actúan… También llevo días queriendo «cortar por lo sano» con algunas relaciones patológicas de difícil solución. Ya se sabe, de donde no hay no se puede sacar.
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Anoche recordé uno de nuestros preceptos en materia de ayuda: «No prestarla a quien no la pide», pecamos de salvadores. En fin, como veis, estoy de rompe y rasga. Son esas cosas que pasan cuando te vas haciendo mayor, imagino. En esto no tengo experiencia, y si la tuve no la recuerdo. Me refiero a otras vidas. Pero de lo que si tengo, sobre todo experiencia, es en materia de amigos. Y por eso sé por quien debo de ser incondicional, por los que están ahí a las duras y a las maduras.
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Hoy es el Día de los Libros, y de los editores, y de los derechos de autor… Pero también es un día triste para una familia que yo quiero mucho. Hoy, hace un año perdieron a uno de sus miembros. Tres hijos se quedaron desconsolados sin su madre, al igual que sus ochos hermanos, su nonagenaria madre y el resto de familiares y amigos. Ya sé, la muerte nos llegará a todos… pero cuanto más tarde mejor, decimos siempre. Y es verdad, es un sentimiento general. Quizás por eso estoy tan revuelto últimamente, por lo injusta que es la vida. Se lleva a los más vitales y nos deja a muchos cenizos. En este sentido también tengo cierta experiencia, estoy rodeado de personas que lo tienen todo y no les llena nada. Salvo la insatisfacción.  
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Bueno, pues ya lo he dicho.
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© Manel Marina  

Hoy es el Día de la Tierra


Es decir, el día de la lucha del hombre contra el cambio climático y el calentamiento global. Mañana será el Día Internacional del Libro, y así los 365 días. El calendario está lleno de conmemoraciones…
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En estos casos siempre tengo la misma duda: ¿Cómo se sentirá la gente con este tipo de recordatorios, como quien oye llover? ¿O realmente todo el mundo está mucho más concienciado de lo que a simple vista parece? Si lo digo es porque así lo siento. De hecho, es un sentimiento similar al que más de una vez he comentado en relación a las personas. Sobre todo a las que sufren en silencio por uno u otro motivo, y para más inri están solas. Hoy leí una frase en Facebook que me hizo reflexionar un buen rato: “Deberíamos prestar más atención a las personas que más nos quieren y menos a las que sólo nos utilizan para lo que quieren.” ¡Qué gran verdad! Lo difícil es ponerlo en práctica. Principalmente, creo yo, porque somos demasiado esclavos de los convencionalismos sociales. Aun así, ya se sabe, la esperanza es lo único que no debemos perder.
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© Pedro Blanco

La otra cara del mar


Desde hace unos días la familia de unos amigos de Barcelona andaba un tanto inquieta por la falta de noticias de Ramón, un experimentado marinero y patrón deportivo. Antes de ayer saltó la noticia a la prensa: «Rescatado en Cabo Verde un velero a la deriva y sin víveres.»
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«Las Palmas de Gran Canaria.  Un velero con base en Lanzarote y dos personas a bordo, que se encontraba desde hace varios días a la deriva y sin víveres, fue rescatado por un pesquero español al suroeste de Cabo Verde en una operación coordinada por Salvamento Marítimo.
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El Centro Nacional de Coordinación de Salvamento (CNCS) de Madrid, dependiente del Ministerio de Fomento, colaboró con el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Cabo Verde, que prestaba asistencia desde el día 15 de abril al velero Bravado, según informó ayer este servicio de emergencia.
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La embarcación, con dos tripulantes españoles a bordo, activó su radiobaliza debido a problemas mecánicos cuando se hallaba a 45 millas al suroeste de la isla de San Vicente (Cabo Verde).
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El Bravado, de 16 metros de eslora y cinco de manga, quedó a la deriva en una zona marítima asignada en materia de búsqueda y rescate a Cabo Verde por la Organización Marítima Internacional, pero Salvamento Marítimo de España colaboró en la asistencia al velero al tratarse de un barco con dos tripulantes españoles y puerto base en Marina Rubicón (sur de Lanzarote).
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Desde el CNCS se desvió al pesquero español Chato 3, que faenaba por la zona y prestó asistencia ayer por la tarde a los dos tripulantes del Bravado, que llevaban varios días sin víveres.»
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Como digo, esta es la otra cara. A buen entendedor…
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© Manel Marina

Eso, eso, todos a las gavias

Esto lo escribí hace un año, exactamente el 3 de julio, y por lo que acabo de saber está claro que no iba yo muy desencaminado. Creo que se ha vuelto a embarcar, o está a punto… Esto de navegar debe de ser una sensación muy parecida a la que yo siento con la montaña. Por más picos que suba siempre estoy esperando al siguiente, al más difícil todavía. Poco más o menos, guardando las debidas distancias, como los retos a los que nos enfrentamos cada día en nuestro trabajo terapéutico. Por complicada que sea la historia nunca decimos que no a nada, y eso que últimamente complicadas son todas. Lo dicho, todo el mundo a las gavias.
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Por cierto, ¿qué son las gavias? Ya sé, ya, el trapo. Las velas… Ya me conocéis, es por incordiar. Donde hay luces, hay sombras. No todos somos marineros aunque vayamos en el mismo barco, algunos somos de tierra adentro y salvo las barcas del parque de El Retiro… Bueno, pues eso, que me alegra muchísimo que nuestro capitán se haya embarcado en otra travesía con Rach. La practica continuada crea afición y, quién sabe, lo mismo termina repitiendo esquema como su predecesor. Como sabéis, los últimos años de Luis fueron a bordo de un barco. De su barco, eso sí, pedazo barco. Toda una goleta.

En cualquier caso, lo que es indudable es que todos necesitamos descansar. El año ha sido largo e intenso y, la verdad, el calor no ayuda para trabajar. O sea que con barco o sin él puede que más de uno nos vayamos también en busca de vientos más frescos. Ahora más que nunca es el momento.


© Pedro Blanco

No me líes, yo soy de letras

Estoy seguro que ésta excusa la hemos utilizado todos más de una vez, es el truco perfecto para escaquearte a la hora de hacer cuentas. Mejor dicho, cálculos. Como por ejemplo los de equivalencia entre millas marinas y kilómetros. O, qué sé yo, para convertir nudos a metros por segundo… Pues eso, qué tendrán los números que todos los rehúyen. Bueno, todos, todos no. En ocasiones como ésta es cuando más me acuerdo de mi padre, él disfrutaba con todo tipo de cálculos lógico-matemáticos. No en vano era ingeniero, además de marino. De guerra, para más señas. Aunque, eso sí,  pacifico en extremo. Entendámonos, tenía su carácter… Supongo forjado a golpe de sextante. ¿Os dais cuenta? Ya estamos otra vez con los cálculos. «El sextante es un instrumento que permite medir ángulos para marcar la latitud de la posición de los barcos en la navegación, midiendo la altura del Sol o de las estrellas.» Vamos, como para no acordarme de él. De hecho, este fin de semana lo he tenido muy presente. Principalmente porque he estado navegando en un velero enorme, no tan grande como el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano pero, casi, casi. Para mí ha sido toda una aventura, nunca antes había ido en un buque de ese calibre. 52 metros de eslora, son muchos metros… Aún así el mar lo zarandeaba como si de una cascara de nuez se tratara. Si bien es cierto que partimos de Santander bastante agitados lo que vino después no tenía comparación. La travesía por el Cantábrico y por la costa atlántica gallega con olas de más de tres metros no dejaba lugar a dudas de quién mandaba allí. A pesar de todo, si se volviera a presentar la ocasión no dudaría en aceptar de nuevo el reto. Ha sido una experiencia inigualable. Principalmente por la gente, once marineros muy curtidos en estas lides. Desde la capitana, mi querida amiga Rach, hasta el cocinero. Se notaba perfectamente que todos conocían muy bien su oficio y eso, quieras que no, te da mucha tranquilidad. Sobre todo porque de alguna manera tu vida está en sus manos.
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Volviendo a los cálculos y a las equivalencias, todo hay que decirlo, Rach me estuvo tomando el pelo… Me hizo calcular mentalmente cuánto tardaríamos en recorrer las quinientas y pico millas que separan los puertos de Santander y Setúbal. Algo tan absurdo como pensar en utilizar el sextante dado que hoy en día hasta las cartas marinas son electrónicas. Es más, el GPS y otros artilugios te lo resuelven todo. En cualquier caso, fue divertido. Y por supuesto, una estupenda manera de distraerme para que no pensara en los peligros que nos acechaban que eran muchos.      
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Resumiendo, hay experiencias que no se pagan con dinero. Por lo demás, otro sueño cumplido. Llevaba años queriendo navegar en un velero de la Tall Ships Racer.
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© Manel Marina  

Tela marinera

Seguramente si lo hubiéramos hecho adrede no hubiera salido tan redondo, ayer nos volvimos a encontrar en la tierruca de María. Eso sí, por diferente motivo. La última vez que fuimos a Cantabria, tal y como en su día lo explicó Manel, fue para echar sus cenizas al mar:
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“María era cántabra, es. Sigue siendo. Sigue estando… Mientras vivamos seguirá con nosotros, con todos. Vivirá en nosotros, no lo olvidéis. “Solo muere lo que se olvida”. Esta madrugada cuando estábamos en la playa despidiéndonos, todos los presentes nos sentimos muy acompañados… No sé cómo explicarlo. Poner en palabras una sensación como esa no es que sea difícil, que lo es, es que sería prácticamente imposible. Hay que vivirla… Sea como fuere, me he sentido muy reconfortado. Hemos cumplido su último deseo, la hemos entregado al mar. Al mar de su tierruca…”
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En esta ocasión el motivo era muy diferente, de Santander partieron nuestros aguerridos marineros… Con un tiempo de mil demonios, todo hay que decirlo. Llovía, el mar estaba embravecido, y desde luego no invitaba a lanzarse a ninguna aventura marinera. Aun así, soltaron amarras, levaron velas y salieron con viento fresco. Pues eso, tela marinera… ¡Admirable!
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© Pedro Blanco

Tú eliges


Por poner un ejemplo, con los terapeutas y con los amigos ocurre lo mismo que con los bancos: cuando hay confianza uno se entrega a ojos ciegos. Pero cuando se acaba «el amor», digámoslo así, ya no hay nada que hacer. Por muchas piruetas que hagan los unos y los otros, lo roto, rota está. Y no, tampoco sirve decir: «con lo que yo te he aguantado», por si alguno lo está pensando… Si me haces un favor y me lo cobras, no es un favor. Es una venta, una transacción cuasi comercial. Lo mismo ocurre con las «ayudas solidarias», cuando se dan (de todo corazón) no hay contraprestación. Y el que la espere, si es que alguien la espera, perderá su tiempo.
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Esto va por todo y por nada, va por los amigos que tenemos y por la vida que nos vamos construyendo cada día. Esa que, gracias a Dios, podemos elegir en todo momento. Casi, casi, como nuestro estado de ánimo. De nosotros depende cómo queramos ver el día, soleado o nublado. Triste o alegre, negativo o positivo…
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Resumiendo, no te dejes arrastrar por el miedo o por el mal humor de otros. Vive tu vida y, sobre todo, sé feliz. Al final es lo que queda, las risas… Los lloros se olvidan.
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© Manel Marina

Tú ¿qué es lo que quieres?

Esta es la única pregunta cuya respuesta esconde la clave de todo buen proceso… Y naturalmente cada cual tiene la suya puesto que no todos queremos las mismas cosas. Sirva como ejemplo lo que hoy un amigo (cliente) me decía: «desde siempre he soñado con vivir en un pueblo. Pero no en cualquier pueblo, en uno pequeño y verde…»
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Me ha dado todo tipo de detalles, incluso se veía recibiendo a sus amigos e hijos el fin de semana. Pero en cuanto he preguntado: «¿Y tú te ves viviendo allí solo toda la semana?» Tras un prolongado silencio terminó diciendo: «Tienes razón, soy urbanita. Necesito estar rodeado de gente…»
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¿Os dais cuenta? Una cosa es lo que soñamos y otra bien distinta es la realidad, el día a día. Con nuestras relaciones ocurre lo mismo, en general somos muy teóricos. Nos creamos unas historias mentales poco menos que de cuento. De hadas, claro. A unos les da por lo bucólico de la vida idílica y pastoril, a otros por las cuentas del Gran Capitán y a los de más allá por los príncipes y las princesas. Pero cuando se impone la realidad es como si te pincharan el globo, vienen los lloros y los pobres de mi. En definitiva, en ese momento es cuando toca aceptar que nos hemos equivocado. Y en estos casos el orgullo juega un papel importantísimo, no todos lo dejan a un lado.   
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Resumiendo, errar es humano. Si necesitas ayuda…
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© Manel Marina

Que si sí, que si no…

Hacía mucho tiempo que no debatíamos; ya se sabe, somos pocos pero bien avenidos. Hablo de continuar o no continuar con el “coaching asociado” que practicamos en Valdelicea & Cía. De momento ganamos los defensores. Todo hay que decirlo, somos muchos los que preferimos seguir juntos en el mismo barco y con el mismo capitán. Quieras que no, el patrón tiene un no sé qué que lo hace único… y por lo demás, con él se aprende un montón. Entre otras razones porque es muy poco convencional. Supongo será porque es de la vieja escuela, de los que empezó de grumete y se curtió con el humo de cien batallas. En cualquier caso, creo yo, no están los tiempos para romper… Todo lo más, sumar.
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© Fernando Vázquez