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¿Te gusta lo que haces?

A mí, vaya por delante, me encanta. Desde muy pequeña quería ser médico, y además de niños. Por ese motivo entiendo perfectamente lo que acabo de leer en un comentario que ha dejado mi querido amigo Manel en Facebook. Cuando te gusta lo que haces no hay descanso, no existen fines de semana… Y si además, como suele decir habitualmente, sientes que «ayudar te ayuda», entonces, no paras.
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Ahora bien, hay ayudas y ayudas. Las que más nos gustan son las efectivas, aquellas en las que ves que el contrario (paciente o cliente) se esfuerza por salir adelante.  
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Y a ti, ¿te gusta lo que haces?
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© Clara Echegaray

Cosas de la edad

Parece que fue ayer cuando desembarcamos todos en Lisboa dispuestos a ayudar. Queríamos ser cooperantes, y lo fuimos. Treinta años después seguimos queriendo ayudar pero, ahora, de otra manera. Hemos aprendido, sí. Pero también hemos pagado un alto precio, nos dejamos la juventud… En compensación ganamos una nueva familia: treinta y tres hermanos-amigos para siempre. ¿Para siempre?  Últimamente me ronda una preocupación: ¿Qué será de todo esto si faltará nuestro capitán? Lo pienso, los despienso y lo vuelvo a repensar… ¡No doy con la respuesta!
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© Clara Echegaray

Alma, corazón y vida

Vengo como Los Panchos, esas tres cosas te ofrezco: alma, corazón y vida y nada más; alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti.
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Imagino que la pregunta que todos tenemos en mente es: “¿Cómo te dejaste pillar?” Pero que lo pensemos no quiere decir que no lo comprendamos, a todos nos ha pasado más de una vez. Unas veces por despiste y otras porque todavía crees en la nobleza del ser humano. Pero claro, entre los desequilibrados esa nobleza no existe. Es más, si perciben que te han pillado con la guardia baja, entonces, van a degüello. Como supongo fue el caso.
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Si estamos insistiendo tanto en este asunto es precisamente para que nos demos cuenta, como muy bien señala Lucía, de la cantidad de tarados que hay por ahí sueltos. Si ya de por sí hay muchos, ahora, con lo que nos está tocando vivir, son todavía más. La inestabilidad, inseguridad, frustración… son un excelente caldo de cultivo para potenciar cualquier anomalía emocional. Aunque otros opinan que estos desequilibrios responden a conflictos espirituales sin resolver, creo que para el caso es lo mismo. Cuando no hay unos valores claros, unos límites bien marcados, los individuos que actúan de manera tan “apasionada” cuanto más daño hacen más placer sienten. En fin, para qué decir más. Salvo: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.”
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© Clara Echegaray   

Cada oveja con su pareja

En la versión marinera no sé cómo se podrá decir, ¿cada ballenato con su ballena? Por cierto, no sé si sabéis que a los de Madrid hace muchos, muchos, años los llamaban, antes que gatos, ballenatos. Una que es muy mayor… Pues eso, que ya se van despejando los horizontes. Patxi lo ha explicado muy bien en Divide y vencerás.
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Por quien más me alegro, nos alegramos tod@s, es por nuestro Capitán. Está muy cansado de aguantar pelmas, dicho sea desde el cariño. Guste o no, es la verdad. Tan verdad como la última frase que ha dejado en Twitter: “Como han cambiado los tiempos, antes vivíamos para trabajar y ahora mal vivimos por no poder trabajar.” A mi juicio, esto es lo que tiene que hacer: ¡Encerrarse y escribir! Pero no para los blogs sino para publicar en papel… Bueno, el tiempo nos lo dirá.
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© Clara Echegaray

Muchas vidas

…y otras tantas muertes, enseñan un montón. Mucho más que diez años ordinarios, por así decir. No hay más que ver lo envejecidos que estamos todos los que nos dedicamos en cuerpo y alma a este duro trabajo. Que, por supuesto, también tiene sus gratificaciones. Claro que sí. La mayor y más principal es ver cómo vuelven a sonreír las personas a las que ayudamos. Eso no tiene precio, no se paga con dinero.
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© Clara Echegaray

Escribir me ayuda a vivir

“Cada pérdida significativa, representa algún tipo de renuncia. Es una crisis y comporta un proceso de duelo, es decir, un proceso paulatino de despedida; de desapego. Y cada duelo debe ser elaborado saludablemente, permitiendo que cicatrice la herida afectiva que se ha producido con la pérdida. Cuando podemos integrar, es decir, digerir e incorporar la amplia y profunda gama de factores biológicos, psicológicos y sociales implicados en el proceso, éste puede ser al mismo tiempo una oportunidad de transformación creativa.” Tú lo sabes y yo lo sé, principalmente por ti. Puesto qué tú nos has enseñado a todos.
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“No escribo para vivir, pero escribir me ayuda a vivir”.
Nos dijiste hace muchos años. Pues, ya sabes, hazlo. Sigue haciéndolo, Manel. Márcanos el ritmo…, no permitas que todo esto se pierda.   
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© Clara Echegaray

Almas viejas

Los que saben dicen que las personas que viven experiencias místicas son almas viejas, espíritus muy antiguos. Ni confirmo ni desmiento pero, supongo, algo de cierto debe de haber. Sobre todo porque son personas muy singulares, poseen una sensibilidad muy poco frecuente…Todos hemos oído hablar de los místicos, de hecho seguramente mientras leéis estas líneas es posible que vuestras mentes piensen en poemas de este tipo:
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“En mi yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero”
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Así comienza una de las ‘coplas del alma’ escrita por el célebre místico español del siglo XVI San Juan de la Cruz, considerado el poeta más sublime de la literatura española. Al igual que Santa Teresa de Jesús (nuestra otra gran mística española), el autor de ‘Subida del Monte Carmelo’ dejó escrito en forma de bellísimos poemas sus encuentros con Dios, eso que se ha dado en llamar ‘unión mística’. Las visiones que tienen lugar durante la vía unitiva producen un gozo indescriptible en quien las vive. “El efecto que hacen en el alma estas visiones -dice el propio San Juan de la Cruz- es quietud, iluminación y alegría a manera de gloria, suavidad, limpieza y amor, humildad e inclinación o elevación del espíritu en Dios”.
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Pero ¿qué entendemos por experiencia mística? ¿qué es lo que la desencadena? ¿son los místicos personas con facultades especiales que las hacen diferentes del resto? Intentaremos responder a estas y otras preguntas a lo largo del presente trabajo, dice Moisés Garrido Vázquez.
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(Como está escrito, me lo ahorro)
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© Clara Echegaray

No somos tan distintos

¿Por qué contamos nuestras cosas? Muy sencillo, porque nos dedicamos a la ayuda mutua. Y porque estamos convencidos de que nuestras historias pueden ser las vuestras, o las de vuestros amigos… Por extraño que pueda parecer no somos tan distintos. A todos nos duelen las mismas cosas: los afectos, las injusticias, las economías, el desempleo… y, por supuesto, también la soledad. Esa terrible compañera que nos lleva de calle cuando peor lo estamos pasando. Y porque además, generalmente en el peor de los momentos, se alía con otras igualmente crueles: inseguridad, desesperanza, desilusión, miedo, angustia…
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Si es tu caso, ya sabes: ¡Cuéntanos!
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© Clara Echegaray

El valor de las cosas

No sé si sois plenamente conscientes de todo lo que tenemos a un “clic” de distancia ¿Lo sois? ¿Sois conscientes? Donde yo estoy, donde suelo pasar unos nueve o diez meses al año, no es que esté todo a un clic… Es que el clic te lo hace la espalda por tener que doblar el espinazo constantemente para todo, cuando no es también la nariz buscando u olfateando algún alimento que llevarte a la boca. Efectivamente hay mucha gente que lo pasa mal. Peor que mal si tenemos en cuenta que la mayoría de esa gente con la que yo convivo diariamente no tiene mucha alzada, no es que sean enanos que muchos lo son, es que son niños. Niños viejos menores de diez o doce años. No entiendo de política y tampoco quiero aprender pero me avergüenzo cada día de todos los políticos que gobiernan países como Méjico, Colombia, Venezuela, Panamá, Honduras, Bolivia… teniendo como tienen recursos para dar y regalar. La cara oculta de esa luna, la que naturalmente está a la sombra, la que representa la pobreza y el horror en mayúsculas es la que no sale en los noticiarios nacionales o internacionales porque no interesa. Pero estar está, existe. Es una realidad más que palpable. Cada vez que vuelvo a casa, a Madrid, y oigo quejarse a la gente por absolutamente todo… me encorajina de tal manera que quisiera podérmelos llevar para allá una larga temporada. Por eso hoy quiero invitaros a hacer esta reflexión: ¿Eres realmente consciente de la suerte que tienes por todo lo que la vida te ha brindado? ¿Lo valoras? Sí-No, ¿por qué?
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© Clara Echegaray

El tiempo lo cura todo

Ayer buscando unos documentos entre los archivos antiguos de Valdelicea de pronto me encontré con este post del 15 de junio de hace ocho años…

Hoy tengo uno “de esos” días
No sé si os pasará pero a mí…, a mí de cuando en cuando me da por dejarme llevar. Por vivirme tal y como me pide el cuerpo. Si toca música sentimental, pues toca. Si toca llorar, pues sea… Si toca añorar, añoremos. No hace ni cinco minutos que colgué el teléfono después de hablar otros cinco minutos, no creo que fuera tanto. Le dije: “estás bien”, yo sí; melancólica, frente al mar. Yo también, respondió él. Sabía que estabas así, lo intuía, guapo; me alegro, respondió. Te quiero; y yo también. Y ambos seguimos escuchando “Oggi ti amo di piu”… él en BCN y yo en SanSe, frente al mar.

Leyendo estas cosas es cuando me doy cuenta de cómo pasa el tiempo, ese que cambia vidas y cura heridas. Hace mucho que ni mi amigo ni yo necesitamos este tipo de días para dejarnos llevar. Nuestras penas ya no limitan nuestras vidas. Aunque siguen ahí, ahora están de otra manera.

© Clara Echegaray

De qué sirve

…que le digas al mundo lo que piensas de mi, si a mí nunca me lo has contado. Nunca me lo has hecho ver. Y no, no es falta de autoestima.

Este es un mal muy común en nuestros tiempos. Presumimos de hijos, de amigos, de padres, de… Pero lo hacemos “a espaldas”, si es que lo hacemos. Eso, cuando no pecamos de lo contrario. Que también se da.

Parece como si nos avergonzáramos…, es algo así como el decir “te quiero”. Nos da tanta vergüenza que rara vez empleamos el verbo. En realidad somos escasos para todo, hasta para decir gracias. Gracias por ser y existir, Manel. TE QUIERO.
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¿Ves?, no tengo vergüenza.

© Clara Echegaray

Mirar hacia adelante

Eso es, no queda otra.
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Cierto. Lo pasado, pasado está… ¿O no? Sí, yo también estoy a veces como la niña de la foto. Sin ir más lejos, ayer mismo… Pero, vamos, pelillos a la mar. Ya pasó. Por lo demás, hoy estoy de celebración por el Día Internacional de la Mujer…

© Clara Echegaray

Noticias amables

Menos mal que de vez en cuando nos llegan alegrías en forma de historias personales. Me ha llenado de satisfacción saber que una persona (no sé si cliente o amiga) que trató Manel hace un par de años, empieza a recuperar también “el control total de su derrota”; este término marinero me encanta, en el argot, derrota, no significa fracaso sino rumbo o dirección. Pues eso, que esta mujer según parece ha vivido todo tipo de dramas personales: separación conyugal, pérdida del empleo, dificultades económicas severas, necesidad de volver al hogar paterno… con todo lo que eso conlleva cuando, además de ser madre de un adolescente a tu cargo, tu ex pareja se encuentra en igual o peor situación. Y, por si fuera poco, rondando los cincuenta años de edad y con la que está cayendo. Ya digo, menos mal.

¡Vivan las madres coraje!

© Clara Echegaray

Por ellos, por los niños

Me gustaría hablaros sobre un proyecto estupendo: La Fundación “Juegaterapia.org”. Se dedican a recoger todo tipo de consolas usadas, mandos y juegos para NIÑOS enfermos de cáncer y distribuirlas en hospitales con zona de oncología infantil. La idea es hacer más llevaderas las sesiones de quimioterapia en los hospitales y arrancar así alguna sonrisa.

Su lema es “la quimio jugando se pasa volando”.

Las consolas se entregan con una pegatina con los datos del donante, para que el niño al que les llega o un familiar suyo pueda agradecerlo con una llamada, un mensaje… Las consolas se entregan a niños ingresados, aunque se ceden al centro hospitalario, de forma que cuando el paciente es dado de alta los dispositivos se quedan en las habitaciones para que sean utilizados por otros niños.

Se hacen muy largas las horas en los hospitales y más a estos niños que deben estar en sus habitaciones aislados. Pasar sus largas sesiones distraídos y olvidándose a ratos del dolor es muy importante para ellos. Leer +

Aquí y ahora

La verdad es que sí, vivimos demasiado deprisa. Vamos corriendo a todas partes como si el mundo fuera a dejar de girar… Y lo peor es que en ese corre que te corre nos perdemos lo mejor, el poder disfrutar de los pequeños o grandes milagros que surgen a cada momento. Llámese un día soleado y estupendo, la sonrisa de un niño, una buena conversación, el piar de un pájaro o cualquier otro detalle por insignificante que pueda parecer. Estoy cada vez más convencida de que la vida no es eso que nos hemos inventado, esa constante lucha por llegar y por tener… Entre otras razones porque en esa carrera absurda dejamos de vivir en el AQUÍ y en el AHORA, que es en realidad donde estamos. Yo estoy ahora aquí, ¿mañana…? ¡Mañana, Dios dirá!

© Clara Echegaray

Ayuda en el duelo

Por supuesto, claro que seguimos ayudando con los duelos. Lo único que ocurre es que de un tiempo a esta parte, prácticamente desde que cerramos el blog de Ayuda en el Duelo, estamos más parcos en palabras. Poco más o menos como lo describe Manel en esta nota aclaratoria:

«No es que no sepa, es que no quiero transmitir el dolor que me producen determinadas situaciones.

Ser empático no significa dejarte arrastrar por sentimientos de tristeza, y mucho menos escribirlas. Cada uno llevamos nuestras cosas, claro que sí. Nuestras heridas en el alma. Y quieras que no cualquier situación dolorosa te las recuerda. Pero para eso está nuestro saber, para diferenciar, para marcar límites… y evitar así caer en implicaciones emocionales. Flaco favor haríamos los terapeutas y facilitadores si nos dejáramos arrastrar por las emociones. Por otro lado, ya lo hemos hablado muchas veces, foros formados por plañideras hay unos cuantos por ahí. No es eso lo que queremos aquí, lo hemos evitado siempre. Cosa distinta son los grupos, naturalmente allí todo el mundo se expresa con libertad y naturalidad. De ahí lo que siempre dice Clara: “el duelo debe tratarse en la intimidad de los iguales”.

Un error recurrente es creer que cuanto más se llora o se exterioriza el dolor mejor o más pronto se sana. El duelo es un proceso, y como tal no tiene fórmulas milagrosas. Cada persona lo vive de manera distinta, a su ritmo.»

Si necesitas ayuda, no lo dudes

© Clara Echegaray

Sobre la felicidad

Anoche oí la definición perfecta sobre la felicidad: “Uno es feliz cuando aprende a dejar de lado todo aquello que le hace infeliz”. ¿Simple, eh? Pues ea, ya sabéis…

Reitero lo dicho: ¡Gracias Manel!

© Clara Echegaray

Y los emprendedores qué

No entiendo nada de política, de economías, de sindicatos, de huelgas, de pensiones… y de todo ese batiburrillo que se lee estos días en la prensa. Pero de lo que sí entiendo es de solidaridad. De SOLIDARIDAD en mayúsculas y por ende de EMPRESA, igualmente con letras grandes. De eso entiendo bastante y quede claro, palabra de Clara, si algo sé es gracias a las personas que hacen posible este navegar estable en mares tan inestables y traicioneros en ocasiones. Se habla de crisis, de paro, de trabajadores… de todo menos de lo importante. De las ideas. De los empresarios, de los emprendedores, de los que se la juegan a una carta: triunfar o morir.

Acabo de saber que “Valdelicea España” ya está preparada para dar el salto. Ese salto al vacío que supone volver a apostar muy fuerte por todo y por todos. Ese hacer realidad un nuevo sueño irá, cómo no, de la mano de Manel Marina.

El otro día sé que le llamaron “fantasioso”… ¡Bendito fantasioso! Mientras unos se quejan de todo, por fortuna otros, por desgracia los menos, siguen apostando por ese tándem que aúna SOLIDARIDAD Y EMPRESA. En este caso es una nueva iniciativa que nace por y para seguir creando armonías.

¡Felicidades Manel & Cía.! Felicidades y muchas gracias por seguir navegando impertérrito contra viento y marea.

© Clara Echegaray

Al mal tiempo

…cara de póker. El otro día en la autopista de Burgos me sentí como cierto marinero enfrentándose a la Zodiac. En mi caso, además de mojada y aterida de frío, terminé acordándome de toda la familia del inventor de las cadenas. No había por dónde meterlas… Perdón, meterlas sí. Lo difícil era no perderlas, por no mencionar el ruido y la vibración. Parecía, yo qué sé lo parecía… que conducía un tractor.

Cuando nos enfrentamos a situaciones extremas lo que más echamos de menos, al menos una servidora, son las manos expertas de un compañero o compañera de viaje. Alguien que reste importancia a lo que te está tocando vivir, y naturalmente que te dé conversación. Además de ánimos, aliento, apoyo… Algo así es lo que nos sucede en la vida, sobre todo cuando vienen mal dadas. Nos guste o no tod@s necesitamos ayuda. Si es tu caso, ya sabes, cuéntanos… Y en cuanto a la nieve, para la próxima vez si es que la hay, ya sé que no me pueden faltar un par de pares de guantes, unos pantalones y zapatos de agua, un poco de alambre, unos alicates, una linterna… De todo se aprende.

© Clara Echegaray

Codos y batallas

Siguiendo con “A fuerza de darle”, me ha gustado lo del codo. Ese es otro de nuestros caballos de batalla…

“Vivir descontaminado es fantástico” creo que era el título de un post que escribió Pedro hace años. Venía a decir que una vez dejas “tus adicciones” a un lado, cuando te descontaminas completamente, tu cabeza (el “coco”…) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Eso, y nada más que eso, es lo que ocurre con esa mala gente de la que estáis hablando. Como están contaminados no ven las cosas claras. Y, ojo, la contaminación a la que me refiero también es muy amplia. Está la atmosférica, la de la mezquindad, la de la envidia que dice Luis, la de la codicia, la de los psicotrópicos, etc.

Lo que más me gusta de nuestro idioma es que es riquísimo, existen muchas acepciones para una misma palabra. Así por ejemplo, co
do es la parte posterior y prominente de la articulación del brazo con el antebrazo. Es coyuntura del brazo de los cuadrúpedos. Es trozo de tubo, doblado en ángulo o en arco, que sirve para variar la dirección recta de una tubería. Es medida lineal, que se tomó de la distancia que media desde el codo a la extremidad de la mano. Es parte de una prenda de vestir que cubre el codo. En Méjico, Costa Rica y Honduras es como se denomina a una persona tacaña y mezquina. Existe el codo común, el geométrico, el real, el mayor, el mediano, el perfecto… y también está el que doblas para ya sabéis qué.

¡Feliz domingo!

© Clara Echegaray