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No te lo pienses demasiado


Lo que quiera que sea que tengas entre manos, no te lo pienses demasiado: ¡Hazlo! Mueve ficha… Los indecisos, por muy perfeccionistas que sean, tienden a perder el tren. Cuando se quieren dar cuenta el convoy ya está lejos, muy lejos. En mi opinión las oportunidades hay que atraparlas al vuelo, sean buenas o regulares. Porque en realidad nunca se sabe lo que puede o no venir después…
El «yo pensé», no siempre sirve. Así que ya sabes, si es tu caso, mueve ficha.
© Manel Marina

Sí, señor

No hay más oficio que el de ejercer.

Nos pasamos el día preguntando: Y tú, ¿qué quieres ser de mayor? ¿Cuál es tu sueño? Cuéntame… y cuando se arrancan, a veces, nos quedamos locos. ¡Qué cosas dice la gente! Que si ser más joven, que si… De hecho, más de una vez me he quedado con ganas de contestar: soy coach, no mago.
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En definitiva, una cosa es dar rienda suelta al método socrático, a la mayéutica, y otra muy distinta pedir imposibles.
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© Fernando Vázquez

Mentoreando que es gerundio

Ayudar, acompañar, guiar, dirigir, aconsejar… es lo nuestro.
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Si bien es cierto que soy muy amigo de españolizar muchos de los términos que empleamos cada día, en este caso estoy haciendo un guiño a mi querida y nunca olvidada Portugal. Ya sabéis, mi segunda patria. 
 
Si no me falla la memoria creo que fue allá por 2009, en el transcurso de una convección de nuestra oenegé, cuando descubrí que «mentorear» en portugués significa tutelar. Pues eso, por algo somos lo que decimos ser: coaches, facilitadores, instructores, consultores, mentores, maestros, guías… de empresas y personas.

© Manel Marina

Cada día es una fiesta

Hasta que no descubres el verdadero sentido de la vida lo único que haces es acumular vacíos… Estos días atrás me lo han vuelto a demostrar. La semana pasada tenía necesidad de lluvia, y ayer llegó. Y por supuesto también tenía ganas de risas, y de amigos, y de pasar unas horas relajadas… Todo llegó.
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«Siempre recoges lo que siembras… 16 años repartiendo armonías han dado sus frutos: Valdelicea & Cía.» He leído que decía Patxi hace unos minutos en Twitter. Dejando a un lado las armonías, Valdelicea sin la «Compañía» no es nada. Salvo el nombre de un paraje, eso sí. ¿Y quién es la compañía? Os lo diré: vosotros. Todos los que hacéis posible que nuestra vida sea cada día una fiesta. Unos por lo que ayudáis y otros por lo que nos enseñáis. A tod@s: ¡muchas gracias!
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© Manel Marina

Solidaridad y generosidad

Por desgracia no siempre van de la mano..
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En otros tiempos nos desgañitábamos aclarando, diciendo o defendiendo, lo que éramos y lo que no éramos. Me refiero tanto desde aquí como desde cualquier otra página de Valdelicea & Cía. Hoy por hoy, han pasado muchas cosas y muchos años. Y gracias a Dios, modestia aparte, nosotros estamos en otra dimensión. Lo digo en comparación con esas otras asociaciones de ayuda dedicadas más a captar socios que a echar una mano a todo aquel que de verdad lo necesita. Y esto va por lo que no debería de ir, por lo de siempre. Por esos personajillos que de cuando en cuando nos envían correos para tantear… o qué sé yo, para hacernos perder el tiempo.

Por lo tanto, ya sabéis, sigamos a nuestro aire. Si oís un grito de ayuda, largar un cabo o lanzar un salvavidas. Si la llamada es cierta o no, eso no es cosa nuestra. Allá cada cual con sus mentiras.

© Manel Marina

Qué hacéis, cómo, dónde…

Con tanto estar presente en todas partes: Facebook, LinkedIn, Twitter…  reconozco que he perdido la costumbre de explicar «en vivo y en directo» quién soy y qué hago. Para muestra: esta mañana me han preguntado y, la verdad, me he quedado en blanco. Entendámonos, no es que no sepa quién soy. ¡Vive Dios! Lo sé muy bien. Mi lapsus ha venido porque no esperaba esa pregunta en el lugar donde me encontraba: en la pescadería. De hecho, olvido con cierta frecuencia que vivo en un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce… y no en el laberinto de una gran una ciudad donde ocurre lo contrario, todos somos anónimos.   
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Resumiendo, ayudar, acompañar, guiar, dirigir, aconsejar… es lo nuestro. Por algo somos lo que decimos ser: coaches, facilitadores, instructores, consultores, mentores, guías…
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© Manel Marina

Conexión energética


No sé si os pasa pero a mí me ocurre con mucha frecuencia, «oigo a mis amigos en la distancia». En los últimos meses, por no decir años, se me está agravando. El nivel de «audición» es cada vez mayor. Entendámonos, escuchar, no escucho nada. Es un sentir sutil, un qué sé yo. Un saber que alguien está pensando en mí, en nosotros o en algo relacionado con nuestra vida o trabajo. Esta noche pasada, en plena madrugada, me desperté y el primer pensamiento me llevó hacia Clara. Hace un momento he descubierto su post: «Déjame que te cuente»; te dejo, te dejo…

Algo parecido me ocurre con Ingrid, con Paz, con Lucía… estén donde estén y aunque pasen días o incluso semanas que no hablemos, en la distancia, sé si están o no bien. Y si esto me ocurre con los vivos imaginaros con los «no-vivos», más de una vez lo he comentado. Por extraño que parezca, sí, también… Por eso, dentro de lo malo, estoy tranquilo. Hombre, qué duda cabe, puestos a elegir me gustaría que unos y otros estuvieran aquí.

Quizá por todo esto últimamente estoy tan cansado. No paro de recibir «mensajes», me siento radiobaliza… ¿Será una señal?

© Manel Marina

Hazte valer


De cuando en cuando, en esas reflexiones meditabundas que practico me doy cuenta que no siempre predico con el ejemplo. No cabe duda, es más fácil decir que hacer. Por ejemplo, el hazte valer. Mira que lo digo y lo repito en todas y cada una de mis consultas diarias… Pues nada, hay días que debo de estar sordo como una tapia.

Algo similar me ocurre con el mal del milenio, con el estrés. Ayudo a la gente para que se relaje y algunos días termino desquiciado… No, es broma. Pero lo que no lo es, por desgracia, es la cantidad de gente que lo padece. Los desempleados, los que sufren de amores, los que están en duelo, los que trabajan en exceso, los que no llegan a final de mes… Hasta los niños en la escuela. Con el debido respeto y guardando las correspondientes distancias es algo así como lo que dicen los veterinarios cuando los caballos están un poco raros, será un cólico. Pues eso, que estoy un poco raro. Pero no, aunque a veces relinche, no necesito herraduras…

Así soy yo, trato de reírme por todo. Y tú, ¿te ríes? ¿No? Pues deberías probar. Es la mejor manera de combatir el estrés.

© Manel Marina

De promesas está el mundo lleno

Ahora que estamos en «campaña electoral» veréis la cantidad de promesas que nos hacen… A mí las únicas que me interesan son las vuestras, las de la gente corriente. Esas que todos nos hacemos generalmente a primeros de año: voy a dejar de fumar, adelgazaré, iré al gimnasio, aprenderé idiomas… ¿Te suenan?

¿Qué pasó con las tuyas? ¿Las cumpliste? Si quieres, para el próximo año te propongo una idea… ¡Apúntate a nuestros talleres!

Uno de nuestros talleres de referencia, incluso desde la época en la que «El Bosque de Armonía como asociación de ayuda en el crecimiento personal», no era más que un proyecto que se empezaba a hilvanar. Siempre fue aquel que llevaba por título: «Simplifica tu vida». Que, como es lógico suponer, trataba de temas psicológicos que ayudaban a optimizar nuestra vida.Desde luego que todo vale, sigo defendiendo la misma postura. Pero insistiendo en la opción, tantas veces apuntada en mis escritos, del «Self Service». Es decir, de un entrenamiento y práctica para nosotros mismos. O, como mucho, un compartir lo que sé y a mí me va o me fue bien. Por descontado, nunca se me ocurriría decir o hacer lo que ni soy ni me considero preparado para ejercer. Jamás sería tan descerebrado como para ofrecerme, pongamos por caso, de mecánico de motocicletas por mucho que me guste conducir motos. Como tampoco se me ocurriría en la vida escribir tratados sobre, qué sé yo, las diferencias existentes entre los carburadores Venturi fijos o variables… Pero, eso sí, como usuario siempre podré comentar mis preferencias.

Resumiendo, no perdáis de vista lo que muy pronto aparecerá sobre nuestros talleres y eventos. Seguro que alguno encaja en lo que buscáis o necesitáis.


¡Hasta pronto!

© Manel Marina

Borrón y cuenta nueva

«Todo empezó hace ahora unos doce años, cuando una de mis velas se rifó llegando finalmente al desarbolado total de los palos, de mí, hasta entonces, segura y veloz goleta…»
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Hace, no doce sino diecinueve años… Sí, así es. De vez en cuando tengo que reajustar el reloj de la memoria. Ya se sabe, vamos cumpliendo años. Y quieras que no «el disco duro mental» cada vez está más duro. O qué sé yo, tal vez se sature con tanta información. Quince para dieciséis son los años que lleva existiendo Valdelicea & Cía., y antes de ese alumbramiento yo ya quería ser lo que soy. Un Coach. De hecho, aunque no lo sabía entonces, ya me estaba empezando a formar. Los veinte años anteriores había vivido «el mundo de la empresa» con todo lo que eso conlleva: equipos de ventas, objetivos, presupuestos, ratios… y también, cómo no, muchas tensiones y miedos. Es decir, mucho estrés y mucha ansiedad. Sí, para qué mentir. La vida que llevaba no era nada buena y mucho menos saludable, y lo más curioso es que pensaba justo lo contrario. De alguna manera me sentía un privilegiado. Supongo sería porque ganaba dinero, ya ves tú.
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Sí, vuelvo a confirmar. Gracias a ese gran naufragio hoy soy lo que soy, un hombre con un sueño. Con muchos, algunos ya se han hecho realidad… De ahí lo de «Borrón y cuenta nueva», para cambiar el rumbo es necesario volver a empezar. Y eso es lo que estoy haciendo por enésima vez. Y por el momento me está saliendo mejor de lo que esperaba.
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Y tú ¿cómo estás de sueños? ¿Hacemos un borrón…?
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© Manel Marina

¿Te gusta lo que haces?

A mí, vaya por delante, me encanta. Desde muy pequeña quería ser médico, y además de niños. Por ese motivo entiendo perfectamente lo que acabo de leer en un comentario que ha dejado mi querido amigo Manel en Facebook. Cuando te gusta lo que haces no hay descanso, no existen fines de semana… Y si además, como suele decir habitualmente, sientes que «ayudar te ayuda», entonces, no paras.
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Ahora bien, hay ayudas y ayudas. Las que más nos gustan son las efectivas, aquellas en las que ves que el contrario (paciente o cliente) se esfuerza por salir adelante.  
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Y a ti, ¿te gusta lo que haces?
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© Clara Echegaray

Lo que vale un peine

A algunos de nosotros, sobre todo los más maduros que no viejos, cuando éramos pequeños nuestros mayores nos amenazaban con frases «motivadoras» de este tipo: si no estudias no llegarás a nada, cuando seas padre comerás huevos, algún día sabrás lo que vale un peine, etc. Era su particular manera de enseñarnos el valor de las cosas. Mejor o peor, bien sabe Dios que lo aprendimos. Y en ese aprender, además, aprendimos a estresarnos. Dicho sea de paso. Es decir, a estar permanentemente en jaque… Aunque, eso sí, hay jaques y jaques.
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De los «no tan malos», el jaque creativo es el mejor. Qué digo, el único. Máxime si además lo que se persigue es ayudar, como es el caso de todo el entramado llamado «Valdelicea & Cía.» A saber: una empresa que es ONG y/o una ONG que es empresa. Lo sé, no es fácil de entender. Aun así vamos para dieciséis años…
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Conozco «al padre de la criatura» desde que teníamos ocho años, coincidimos en el mismo colegio: en el CHA. Los dos éramos hijos de marino, marinos de guerra. Aunque, como bien dice mi querido amigo, nuestros respectivos progenitores  eran pacíficos en extremo. Pero, eso sí, tenían ese «yo qué sé» que los mantenía en jaque ó alerta permanente. Y como es natural, sus vástagos, nosotros lo heredamos. Por eso, hoy, casi cincuenta años después me sigo tirando a todas las piscinas en las que está involucrado mi amigo Manel, porque si es bueno para él también lo será para mí (y mi prole). Y tú, amigo lector, si sabes lo que te conviene no deberías perder de vista lo que está a punto de aparecer: Valdelicea Shopping.  
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© Fernando Vázquez

¡Cuenta conmigo!

«Nuestra web oficialmente hoy ve la luz por primera vez, hoy inicia su navegar…», escribí en el libro de bitácora (blog) el 11 de noviembre de 2008. En aquel momento la tripulación de Manel Marina & Asociados estaba formada no solo por marineros de Valdelicea, también había otros componentes. Gente de otras empresas con la que andaba yo haciendo navegación de cabotaje. Es decir, costeando…
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En términos navales cabotaje es el transporte de carga y pasajeros entre puertos de un mismo país, navegando relativamente cerca de la costa; etimológicamente significa navegar de cabo en cabo.
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Pues bien, por no extenderme más de lo necesario en la explicación, sólo diré que vuelvo al principio. Al antes, al mucho antes… A los tiempos en los que navegaba en solitario, o como mucho con un par de marineros. Es decir, sin tripulación fija. En este caso, sin coaches «asociados.»
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Resumiendo, si necesitas ayuda… ¡Cuenta conmigo! Sé todo lo que hay que saber sobre los «equilibrios de la vida», y cómo superarlos.
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© Manel Marina

PD. Hoy, tras un largo receso, vuelvo a abrir el blog. Ya explicaré el porqué. 

Vida, estamos en paz


No sólo es una limpieza del blog, como dice Fernando, es también un atraque por tiempo indefinido. Algo así como lo que refleja la imagen, aunque seguimos en «el mar» nos quedamos al abrigo. Es decir, nos tomamos unas vacaciones. Por lo demás, al igual que Amado Nervo en un momento dado consideró que estaba en paz con la vida… Eso mismo o parecido siento yo.
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Lo dicho, nos retiramos una temporada. ¡Feliz verano!
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© Manel Marina

Limpieza de verano

Hace tiempo que queremos aligerar los blogs, pero tenemos tanto material que no sabemos por dónde empezar. Son muchos años y muchos recuerdos los que están referenciados entre los más de cuatro mil posts existentes. “Total que al final mucho me temo que tendremos que tomar medidas drásticas. Es decir, cortar por lo sano: este sí, y este también…” –dijo ayer Manel, y por lo que veo eso debe de estar haciendo-.
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Las limpiezas siempre son buenas, dejan espacio para lo nuevo por llegar.
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© Fernando Vázquez

¿Y del dolor, qué?

¿No hablamos…?
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No pretendo ser agorero pero, ya sabéis, por norma general nadie se mete “en un lío como este” de no ser por los dolores del alma. Se empieza buscando ayuda y se termina ayudando… Como muy bien señala Joan Manuel Serrat en su canción Los recuerdos, suelen contar mentiras. “Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada, y a pesar de todo, hay que sobrevivir.” Por tanto, al único que hay que felicitar por estos 13 años, estoy de acuerdo con vosotros, es a Manel. Sobre todo por su constancia, la que nos falta a muchos.
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© Fernando Vázquez

Zánganos y obreros


Toda la vida hemos llamado zánganos a quienes no trabajaban. De hecho, así lo recoge el diccionario: «Hombre holgazán que se sustenta de lo ajeno.» Vamos, algo así como los sindicalistas ¿no? Esos que hoy se manifestarán…
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Cada vez que llega esta fecha, el 1 de mayo, me hago la misma pregunta: si no soy obrero, que desde luego no lo soy, entonces ¿qué soy? ¿Un marciano?  Lo único que tengo claro es que en los treinta y ocho años que llevo trabajando jamás he estado de baja, no me lo podía permitir. Como igualmente creo que nuestro país no se puede permitir ninguna fiesta teniendo a más de SEIS MILLONES DE PERSONAS SIN TRABAJO.
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Por lo tanto, ya sabéis. Aquí estoy para lo que necesitéis.  
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© Manel Marina

Señala el refranero


«Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo», «Año de nieves, año de bienes», «Abril, aguas mil»
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El primero y el tercero se van cumpliendo, esperemos que el segundo también. Cuando me levanté esta mañana a las 6.00, llovía en Madrid, parecía otoño… Anoche unos amigos que volvieron de pasar el fin de semana en Albarracín (Teruel), me contaron sus peripecias con la nieve. Y hablando con otros amigos de Burgos y Santander, tres cuartas partes de lo mismo. Por eso digo lo de los bienes, ojalá cambie pronto nuestra suerte. Y eso que no creo en la suerte, al menos tal y como la entendemos. En la única «suerte» que creo es en la que uno se hace cada día con su trabajo.
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En cualquier caso, os deseo un feliz día y una mejor semana.
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© Manel Marina

No todo está perdido


Haciendo balance del estado anímico de las personas que atendí esta semana, el resultado es positivo. Por lo tanto, he pensado que no sería justo irme de fin de semana sin comentarlo.
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Lo dicho, no todo está perdido. Aún queda gente con ganas de luchar y mejorar.
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© Manel Marina

Miedo, tengo miedo

Cuando no, también, “pericitis”; pereza, apatía, inconstancia, etc., etc.
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¡Qué cosas dices, Manel! ¿Cambiar? ¿Mejorar? ¿No perder el tiempo?  Eso no se estila, no hay más que ver cómo va el país… Por lo demás, nos falta humildad. Esa tan necesaria para aceptar que necesitamos ayuda, sea para mejorar o sea para resolver…
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En definitiva, para cambiar hay que querer.
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Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto. Henry Ford
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© Pedro Blanco