Mostrando entradas con la etiqueta Navegar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Navegar. Mostrar todas las entradas

Borrón y cuenta nueva

«Todo empezó hace ahora unos doce años, cuando una de mis velas se rifó llegando finalmente al desarbolado total de los palos, de mí, hasta entonces, segura y veloz goleta…»
.
Hace, no doce sino diecinueve años… Sí, así es. De vez en cuando tengo que reajustar el reloj de la memoria. Ya se sabe, vamos cumpliendo años. Y quieras que no «el disco duro mental» cada vez está más duro. O qué sé yo, tal vez se sature con tanta información. Quince para dieciséis son los años que lleva existiendo Valdelicea & Cía., y antes de ese alumbramiento yo ya quería ser lo que soy. Un Coach. De hecho, aunque no lo sabía entonces, ya me estaba empezando a formar. Los veinte años anteriores había vivido «el mundo de la empresa» con todo lo que eso conlleva: equipos de ventas, objetivos, presupuestos, ratios… y también, cómo no, muchas tensiones y miedos. Es decir, mucho estrés y mucha ansiedad. Sí, para qué mentir. La vida que llevaba no era nada buena y mucho menos saludable, y lo más curioso es que pensaba justo lo contrario. De alguna manera me sentía un privilegiado. Supongo sería porque ganaba dinero, ya ves tú.
.
Sí, vuelvo a confirmar. Gracias a ese gran naufragio hoy soy lo que soy, un hombre con un sueño. Con muchos, algunos ya se han hecho realidad… De ahí lo de «Borrón y cuenta nueva», para cambiar el rumbo es necesario volver a empezar. Y eso es lo que estoy haciendo por enésima vez. Y por el momento me está saliendo mejor de lo que esperaba.
.
Y tú ¿cómo estás de sueños? ¿Hacemos un borrón…?
.
© Manel Marina

¡Cuenta conmigo!

«Nuestra web oficialmente hoy ve la luz por primera vez, hoy inicia su navegar…», escribí en el libro de bitácora (blog) el 11 de noviembre de 2008. En aquel momento la tripulación de Manel Marina & Asociados estaba formada no solo por marineros de Valdelicea, también había otros componentes. Gente de otras empresas con la que andaba yo haciendo navegación de cabotaje. Es decir, costeando…
.
En términos navales cabotaje es el transporte de carga y pasajeros entre puertos de un mismo país, navegando relativamente cerca de la costa; etimológicamente significa navegar de cabo en cabo.
.
Pues bien, por no extenderme más de lo necesario en la explicación, sólo diré que vuelvo al principio. Al antes, al mucho antes… A los tiempos en los que navegaba en solitario, o como mucho con un par de marineros. Es decir, sin tripulación fija. En este caso, sin coaches «asociados.»
.
Resumiendo, si necesitas ayuda… ¡Cuenta conmigo! Sé todo lo que hay que saber sobre los «equilibrios de la vida», y cómo superarlos.
.
© Manel Marina

PD. Hoy, tras un largo receso, vuelvo a abrir el blog. Ya explicaré el porqué. 

La otra cara del mar


Desde hace unos días la familia de unos amigos de Barcelona andaba un tanto inquieta por la falta de noticias de Ramón, un experimentado marinero y patrón deportivo. Antes de ayer saltó la noticia a la prensa: «Rescatado en Cabo Verde un velero a la deriva y sin víveres.»
.
«Las Palmas de Gran Canaria.  Un velero con base en Lanzarote y dos personas a bordo, que se encontraba desde hace varios días a la deriva y sin víveres, fue rescatado por un pesquero español al suroeste de Cabo Verde en una operación coordinada por Salvamento Marítimo.
.
El Centro Nacional de Coordinación de Salvamento (CNCS) de Madrid, dependiente del Ministerio de Fomento, colaboró con el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Cabo Verde, que prestaba asistencia desde el día 15 de abril al velero Bravado, según informó ayer este servicio de emergencia.
.
La embarcación, con dos tripulantes españoles a bordo, activó su radiobaliza debido a problemas mecánicos cuando se hallaba a 45 millas al suroeste de la isla de San Vicente (Cabo Verde).
.
El Bravado, de 16 metros de eslora y cinco de manga, quedó a la deriva en una zona marítima asignada en materia de búsqueda y rescate a Cabo Verde por la Organización Marítima Internacional, pero Salvamento Marítimo de España colaboró en la asistencia al velero al tratarse de un barco con dos tripulantes españoles y puerto base en Marina Rubicón (sur de Lanzarote).
.
Desde el CNCS se desvió al pesquero español Chato 3, que faenaba por la zona y prestó asistencia ayer por la tarde a los dos tripulantes del Bravado, que llevaban varios días sin víveres.»
.
Como digo, esta es la otra cara. A buen entendedor…
.
© Manel Marina

No me líes, yo soy de letras

Estoy seguro que ésta excusa la hemos utilizado todos más de una vez, es el truco perfecto para escaquearte a la hora de hacer cuentas. Mejor dicho, cálculos. Como por ejemplo los de equivalencia entre millas marinas y kilómetros. O, qué sé yo, para convertir nudos a metros por segundo… Pues eso, qué tendrán los números que todos los rehúyen. Bueno, todos, todos no. En ocasiones como ésta es cuando más me acuerdo de mi padre, él disfrutaba con todo tipo de cálculos lógico-matemáticos. No en vano era ingeniero, además de marino. De guerra, para más señas. Aunque, eso sí,  pacifico en extremo. Entendámonos, tenía su carácter… Supongo forjado a golpe de sextante. ¿Os dais cuenta? Ya estamos otra vez con los cálculos. «El sextante es un instrumento que permite medir ángulos para marcar la latitud de la posición de los barcos en la navegación, midiendo la altura del Sol o de las estrellas.» Vamos, como para no acordarme de él. De hecho, este fin de semana lo he tenido muy presente. Principalmente porque he estado navegando en un velero enorme, no tan grande como el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano pero, casi, casi. Para mí ha sido toda una aventura, nunca antes había ido en un buque de ese calibre. 52 metros de eslora, son muchos metros… Aún así el mar lo zarandeaba como si de una cascara de nuez se tratara. Si bien es cierto que partimos de Santander bastante agitados lo que vino después no tenía comparación. La travesía por el Cantábrico y por la costa atlántica gallega con olas de más de tres metros no dejaba lugar a dudas de quién mandaba allí. A pesar de todo, si se volviera a presentar la ocasión no dudaría en aceptar de nuevo el reto. Ha sido una experiencia inigualable. Principalmente por la gente, once marineros muy curtidos en estas lides. Desde la capitana, mi querida amiga Rach, hasta el cocinero. Se notaba perfectamente que todos conocían muy bien su oficio y eso, quieras que no, te da mucha tranquilidad. Sobre todo porque de alguna manera tu vida está en sus manos.
.
Volviendo a los cálculos y a las equivalencias, todo hay que decirlo, Rach me estuvo tomando el pelo… Me hizo calcular mentalmente cuánto tardaríamos en recorrer las quinientas y pico millas que separan los puertos de Santander y Setúbal. Algo tan absurdo como pensar en utilizar el sextante dado que hoy en día hasta las cartas marinas son electrónicas. Es más, el GPS y otros artilugios te lo resuelven todo. En cualquier caso, fue divertido. Y por supuesto, una estupenda manera de distraerme para que no pensara en los peligros que nos acechaban que eran muchos.      
.
Resumiendo, hay experiencias que no se pagan con dinero. Por lo demás, otro sueño cumplido. Llevaba años queriendo navegar en un velero de la Tall Ships Racer.
.
© Manel Marina  

Tela marinera

Seguramente si lo hubiéramos hecho adrede no hubiera salido tan redondo, ayer nos volvimos a encontrar en la tierruca de María. Eso sí, por diferente motivo. La última vez que fuimos a Cantabria, tal y como en su día lo explicó Manel, fue para echar sus cenizas al mar:
.
“María era cántabra, es. Sigue siendo. Sigue estando… Mientras vivamos seguirá con nosotros, con todos. Vivirá en nosotros, no lo olvidéis. “Solo muere lo que se olvida”. Esta madrugada cuando estábamos en la playa despidiéndonos, todos los presentes nos sentimos muy acompañados… No sé cómo explicarlo. Poner en palabras una sensación como esa no es que sea difícil, que lo es, es que sería prácticamente imposible. Hay que vivirla… Sea como fuere, me he sentido muy reconfortado. Hemos cumplido su último deseo, la hemos entregado al mar. Al mar de su tierruca…”
.
En esta ocasión el motivo era muy diferente, de Santander partieron nuestros aguerridos marineros… Con un tiempo de mil demonios, todo hay que decirlo. Llovía, el mar estaba embravecido, y desde luego no invitaba a lanzarse a ninguna aventura marinera. Aun así, soltaron amarras, levaron velas y salieron con viento fresco. Pues eso, tela marinera… ¡Admirable!
.
© Pedro Blanco

La duda ofende

¿Quién ha dicho que en Madrid no se puede navegar? Que no tengamos mar no quiere decir que no se pueda… A tan solo 60 Km. de la capital de España, y con más de 20 Km. de aguas navegables e innumerables playas, se encuentra el pantano de San Juan (vela y motor). Pero también está el embalse de El Atazar (vela y eléctricos), Valmayor (vela ligera y windsurf) o, en las provincias limítrofes, El Burguillo (remo y barco turístico), en Ávila… O, Entrepeñas y Buendía (vela y remo), en Guadalajara, etc., etc. Pues eso, menos da una piedra.
.
Un servidor de ustedes pasó gran parte de su juventud en Aranjuez, y allí quien no le daba a la piragua y al remo era porque realmente no quería puesto que poder se podía. De hecho, el río Tajo es navegable desde tiempos inmemoriales. Por existir, existe hasta un museo de marinos. Eso sí, muy singular… Ver: «Museo de Falúas»
.
Resumiendo, voy a seguir navegando-descansando. Espero que vosotros hagáis lo mismo, sea en Madrid o en Sebastopol… a vela ó a remo. ¡Buena proa!  
.
© Manel Marina

¿Problemas con la trasluchada?

Para evitar confusiones, se traslucha cuando la botavara se desplaza de una borda a otra como resultado de una virada en redondo. Dicho en cristiano, la botavara es el palo horizontal que sujeta la vela… Lo aclaro antes de que penséis lo que no es, p.e. que nos estamos partiendo la cara. Algo así a lo que ocurría en las embarcaciones de vela antes de que se inventara el freno de la botavara, más de uno se fue al agua con la cara partida…
.
Lo bueno de este barco-bosque es que se puede manejar con muy poca tripulación y, lo mejor de todo, sin perder ritmo. El conocimiento es un grado, sí. Pero la experiencia lo es todo, y en este sentido estamos sobrados. En definitiva, por mal que vengan los vientos nosotros seguiremos navegando ¿verdad capitán?
.
© Rach

Somos más de dos

Nada de todo lo dicho o hecho en estas páginas hubiera servido de gran cosa si no hubiera existido lo más importante: ¡Equipo! Se llame como se llame: familia, empresa, ONG, barco, bosque… y en cuanto a las ideas, lo mismo. No es que sea necesario, es fundamental dar a conocer y compartir lo que has creado. Y cuanta más gente lo ponga en práctica, entonces, mejor que mejor.

Conozco a mucha gente que ha fracasado una y otra vez en sus proyectos, precisamente por eso, por no compartir. Y lo peor, se desesperan echando la culpa a las circunstancias externas. No, el problema no está fuera…

Sigamos navegando.

© Manel Marina

Azules como el mar

Así somos y estamos l@s mariner@s de Manel Marina & Asociados, además de azules, muy orgullos@s por poder seguir navegando juntos con todos vosotros. Y por eso os deseamos…

Tanta suerte como gotas tiene la lluvia,
tanto amor como rayos tiene el sol
y tanta felicidad como estrellas tiene el cielo.

¡¡Feliz Navidad!!
© Pedro Blanco

Son muchos palos

…los que hay que (saber) tocar para que el conjunto suene armónico. Y también para que el barco-bosque siga navegando a buen ritmo. Son muchas las bocas que hay que alimentar…

Sigamos remando en silencio. A falta de viento, buenos son brazos.

© Rach