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No me líes, yo soy de letras

Estoy seguro que ésta excusa la hemos utilizado todos más de una vez, es el truco perfecto para escaquearte a la hora de hacer cuentas. Mejor dicho, cálculos. Como por ejemplo los de equivalencia entre millas marinas y kilómetros. O, qué sé yo, para convertir nudos a metros por segundo… Pues eso, qué tendrán los números que todos los rehúyen. Bueno, todos, todos no. En ocasiones como ésta es cuando más me acuerdo de mi padre, él disfrutaba con todo tipo de cálculos lógico-matemáticos. No en vano era ingeniero, además de marino. De guerra, para más señas. Aunque, eso sí,  pacifico en extremo. Entendámonos, tenía su carácter… Supongo forjado a golpe de sextante. ¿Os dais cuenta? Ya estamos otra vez con los cálculos. «El sextante es un instrumento que permite medir ángulos para marcar la latitud de la posición de los barcos en la navegación, midiendo la altura del Sol o de las estrellas.» Vamos, como para no acordarme de él. De hecho, este fin de semana lo he tenido muy presente. Principalmente porque he estado navegando en un velero enorme, no tan grande como el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano pero, casi, casi. Para mí ha sido toda una aventura, nunca antes había ido en un buque de ese calibre. 52 metros de eslora, son muchos metros… Aún así el mar lo zarandeaba como si de una cascara de nuez se tratara. Si bien es cierto que partimos de Santander bastante agitados lo que vino después no tenía comparación. La travesía por el Cantábrico y por la costa atlántica gallega con olas de más de tres metros no dejaba lugar a dudas de quién mandaba allí. A pesar de todo, si se volviera a presentar la ocasión no dudaría en aceptar de nuevo el reto. Ha sido una experiencia inigualable. Principalmente por la gente, once marineros muy curtidos en estas lides. Desde la capitana, mi querida amiga Rach, hasta el cocinero. Se notaba perfectamente que todos conocían muy bien su oficio y eso, quieras que no, te da mucha tranquilidad. Sobre todo porque de alguna manera tu vida está en sus manos.
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Volviendo a los cálculos y a las equivalencias, todo hay que decirlo, Rach me estuvo tomando el pelo… Me hizo calcular mentalmente cuánto tardaríamos en recorrer las quinientas y pico millas que separan los puertos de Santander y Setúbal. Algo tan absurdo como pensar en utilizar el sextante dado que hoy en día hasta las cartas marinas son electrónicas. Es más, el GPS y otros artilugios te lo resuelven todo. En cualquier caso, fue divertido. Y por supuesto, una estupenda manera de distraerme para que no pensara en los peligros que nos acechaban que eran muchos.      
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Resumiendo, hay experiencias que no se pagan con dinero. Por lo demás, otro sueño cumplido. Llevaba años queriendo navegar en un velero de la Tall Ships Racer.
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© Manel Marina  

Citando a Santo Tomas

«No seas hablador, ni bachiller, más antes bien, pon guarda en tu boca, y así como hijo de los sabios, no arrojarás las piedras preciosas a los puercos.»
¿Dónde o cuándo acaba una relación personal o profesional? Te lo dije ayer, Rach. En el punto final. Cuando lo pones.
Y con respecto «al amigo», pues, qué puedo decir que no haya dicho ya. En primer lugar, quien da lo que tiene no está obligado a más. Segundo. Si bien es verdad que me cogió con la guardia baja, una y no más… Tercero, y último. Gracias a los amigos, que sí que lo son, he descansado como no lo hacía desde hace mucho tiempo.  
© Manel Marina

¡Juntos vamos a salir!


Toquemos madera, creo que peor no vamos a estar…  Ahora lo que toca es achicar el agua y volver a navegar cuanto antes. Venga, vamos, todos a una.
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© Rach

¿Problemas con la trasluchada?

Para evitar confusiones, se traslucha cuando la botavara se desplaza de una borda a otra como resultado de una virada en redondo. Dicho en cristiano, la botavara es el palo horizontal que sujeta la vela… Lo aclaro antes de que penséis lo que no es, p.e. que nos estamos partiendo la cara. Algo así a lo que ocurría en las embarcaciones de vela antes de que se inventara el freno de la botavara, más de uno se fue al agua con la cara partida…
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Lo bueno de este barco-bosque es que se puede manejar con muy poca tripulación y, lo mejor de todo, sin perder ritmo. El conocimiento es un grado, sí. Pero la experiencia lo es todo, y en este sentido estamos sobrados. En definitiva, por mal que vengan los vientos nosotros seguiremos navegando ¿verdad capitán?
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© Rach

¿Indignidad?

¿Queréis que os hable de indignidades? Las tengo grandes, pequeñas, frescas, añejas, familiares, empresariales, políticas, personales, sociales, laborales… Tengo tal surtido que os podría provocar pesadillas para los próximos años. Ya se sabe, el ser humano es extraordinario… Si evito hablar de esos temas es precisamente por eso, para que sigáis durmiendo felices y contentos. Pero, claro, a veces es inevitable. Sobre todo cuando diviso en el horizonte un nuevo abuso. Hace años alguien me dijo que la vida consistía en aguantar, ya ves tú. Como si no tuviéramos otras alternativas. Por supuesto que las hay, cientos, miles… Lo único, eso sí, hay que saber buscar.

Efectivamente, Rach. Lo verdaderamente importante son los golpes de timón, los cambios de rumbo… Y de esos, nosotros, hemos vivido unos cuantos. Entre otras razones porque somos marineros y, ya se sabe, cuando se navega en mala compañía ningún viento es favorable. Venga, vamos, suelta los globos…

© Manel Marina

Contigo no puedo

…me ganas siempre por el corazón, por el que le pones a todo. Como por ejemplo lo que dices en estas líneas: «Hace tiempo había un anuncio publicitario en la televisión española que me gustaba por lo que decía, por la idea. Una voz en Off preguntaba: ¿Qué estará haciendo ahora la persona que algún día descubrirá la vacuna contra el Sida…? y eso mismo, o algo similar, me gustaría preguntar a mí sobre tanta gente. No sólo sobre personas que algún día se distinguirán del resto por su trabajo o por sus descubrimientos. No, a mi me gustaría saber que será de la gente corriente como yo. Pero no por cotilleo sino por interés social verdadero. Por sentido del compañerismo, por lealtad, por cariño, por amistad, por…, tantas cosas. La vida nos puede cambiar, y de hecho cambia, tan radical y brutalmente en un instante, que ya podríamos, por la cuenta que nos trae, poner toda nuestra atención en aquello que hacemos cada día. ¿De qué hablo…? Hablo de la vida y de la muerte. Hablo de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de afición, de escapada, de… Todos los que hacen posible y componen la llamada HUMANIDAD, pueblo, gente, etc.»

Manel y yo hace unos minutos hablábamos de «instantes», de esos que pasan y no vuelven. Ayer nos reímos muchísimos con una tontería que él mismo colocó en Facebook. Y aunque nadie lo ha comentado explícitamente, el recuerdo de Luca ha estado presente por todas partes; le encantaban ese tipo de bromas encadenadas, se podía pasar tres días riéndose solo. De ahí lo de los instantes, los momentos, los recuerdos vividos… Hoy, ahora, estoy aquí. ¿Y mañana…? Mañana, Dios dirá. Por eso es MUY IMPORTANTE vivir a las personas que amamos, y además decírselo.

© Rach

El mes de las flores

…comienza contigo, Rach. Ahora y siempre: ¡Muchas felicidades! Mutuas, debería decir. Para ti puede que sólo sea un cumpleaños más, para nosotros es el recordatorio de la suerte de poder seguir cantando contigo:

En el borde de tus aguas
hay un murmullo de sal,
son aladas tus espumas,
es salado tu cantar.

Hay flores en el mar,
hay flores en el mar…

Nuestra vida sin ti, sería… ¡Yo qué sé lo que sería!

© Manel Marina

¡Ay, qué nervios!

Me gusta la gente que se emociona con pequeñas o grandes cosas.
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Nuestra amiga Rach, la más marinera de todos, llegó a Madrid el sábado procedente de Nueva York. Nada más bajar del avión me dijo: ¡Ay, qué nervios! Se refería a lo que vendría después, horas más tarde salió volando para Lisboa… Supongo que ya lo habéis imaginado, ¿verdad? Efectivamente, tenía “mono” de barco. Aunque nunca deja de navegar, su barco es su barco. En octubre lo dejó en dique seco para una limpieza profunda de cubierta, casco, hélice, revisión de cordajes, maquinaria, etc. Hace unos minutos he hablado con ella y estaba tan emocionada como niña con zapatos nuevos… En realidad, más que emocionada se podría decir enamorada. A fin de cuentas desde que llegó el sábado estaba exteriorizando los síntomas propios del enamoramiento: sudoración, pulso acelerado, tartamudeo, aumento de la presión arterial, risa floja, taquicardia, ansiedad… Incluso estuvo muy lírica, como podéis comprobar nos dejó unos cuantos poemas por los blogs y por Facebook. No, no eran para mí. Eran para el “otro”, para su barco. Cierto, aunque parezca lo contrario, es parte de la broma que nos traemos desde hace muchos años. Ya digo, me gusta la gente que emociona y se emociona…

© Manel Marina

Para ti; sé todo…

Para ser grande, sé entero: nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas,
por eso la luna brilla toda
en cada lago, porque alta vive.
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Oda, Ricardo Reis (F. Pessoa)
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© Rach

Cuando tú vas

…él viene de allí. Cómo no va a estar cansado, agotado tiene que estar de tanto paseo… Como presidenta del Club de Fans de nuestro “Capitán” de vez en cuando me doy una vuelta por la red por si encuentro nuevas curiosidades relacionadas con el autor de este barco-bosque tan armónico. Hoy he tenido un par de sorpresas. La primera es ésta imagen que os acompaño, por extraño que parezca es una especie de código de barras. En realidad es más que un código, esos raros símbolos cifran el texto que a continuación os detallo: “Nuevo día. Me duerno pensándote, sueño soñándote, me despierto imaginándote… Sent by: Manel Marina”. Y la segunda me la reservo. Es todavía más personal…

© Rach

I, robot

Máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas.

¿No será que estamos engañados creyendo que nos leen y en realidad sólo son máquinas contadoras de palabras? O quién sabe qué cosa… Algo así a lo que le ocurrió a aquel amigo tuyo que creía que tenía cinco hermanos y no sé cuantos parientes, y un día descubrió que todo era un sueño. Bueno, no sé si sueño o pesadilla… ¿Sabes lo que te digo, capitán? Que ya estás tardando mucho en cerrar, “tu negocio” no está aquí. Si alguna vez lo estuvo, que lo dudo, ahora desde luego ya no lo está. Por cierto, lo del plazo es buena idea. Te voy a organizar la agenda tal y como hacíamos hace años cuando estabas con los hoteles, ¿recuerdas? Este verano nos iremos a dar la vuelta al mundo volando o navegando, como prefieras. Así que ya puedes ir cerrando cajas…

© Rach

Pensando en ti

¿Sabes qué está haciendo ahora tu mejor amigo? O lo que hizo hace justo un mes, un año, tres, cinco… Seguramente crees tener una idea, tal vez aproximada. Pura conjetura. Mejor no lo digas, te equivocarías. Sin embargo yo sí sé lo que está haciendo en este preciso instante mi mejor amigo. ¡Está ocupándose de ti! De ti, de su familia, de sus amigos, de la gente que quiere, de los que conoce y de los que no. De todos. ¿Qué haces tú por él?

Mientras lo piensas no te olvides de dar las gracias, al menos eso. Porque sea o no tu mejor amigo, una cosa es segura, él sigue pensando en ti.

© Rach

Para qué preocupar

…antes de tiempo; es la teoría de Manel, una de tantas. Por mi parte, muy respetable. En cualquier caso, como muchos sabéis, para bien o para mal ya tiene experiencia en este tipo de situaciones. No es la primera vez que se encuentra así… Supongo por eso, en esta ocasión, ha preferido guardar silencio desde el principio. Las cosas como son, normalmente cuando explicas “tus sospechas” la gente no sabe cómo reaccionar. La mayoría te abruma a preguntas que lógicamente no tienen respuesta, otros hacen comentarios muy desafortunados y el resto pasa olímpicamente. Con muchos duelos ocurre lo mismo, no estamos preparados… para la última navegación.

© Clara Echegaray

Eres mi héroe

Mejor dicho, lo sigues siendo. Y ahora vamos a lo que vamos, no sé si matarte o comerte a besos… ¡Me acabo de enterar! Sí, de todo. Del proceso, de ese sufrir silencioso que has llevado estas semanas, y del bendito final: La biopsia descarta el cáncer de garganta. Uff, y yo sin saber nada… Ahora entiendo el viaje de Olga a Madrid, nuestra patóloga favorita. En este momento encajo muchas piezas. Manel, Manel…

© Rach

Al poeta solitario

(…) Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú está la soledad. Mas esa soledad, que de todos te separa, no te apena ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho lo que tú seas, a ella se lo debes.

De niño, cuando a la noche veías el cielo, cuyas estrellas semejaban miradas amigas llenando la oscuridad de misteriosa simpatía, la vastedad de los espacios no te arredraba, sino al contrario, te suspendía en embeleso confiado. Allá entre las constelaciones brillaba la tuya, clara como el agua, luciente como el carbón que es el diamante: la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte.

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Sigamos soñando

Mirando al mar soñé
que estabas junto a mí.
Mirando al mar yo no sé qué sentí,
que acordándome de ti, lloré.

La dicha que perdí
yo sé que ha de tornar,
y sé que ha de volver a mí
cuando yo esté mirando al mar...

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Si…

Si puedes soñar, y no dejar que los sueños te dominen;
Si puedes pensar, y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
Si puedes soportar oír la verdad que has hablado tergiversada por bribones para hacer una trampa para necios, o ver las cosas de tu vida, rotas, y agacharte y reconstruirlas con herramientas gastadas…

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
Y -lo que es más importante- ¡serás un hombre, hijo mío!

Rudyard Kipling

Siempre en la brecha

Del mar y de los marineros, me gusta todo. Hasta sus andares, y “volares”… Muy bueno el video de Portugal, y la música también. Gracias por compartir.

© Rach