De cuando en cuando suelo ver a una persona que conozco de toda la vida, como se suele decir. Ahora bien, que la conozca o nos conozcamos no quiere decir que sea de una manera profunda. Entre otras cosas porque para conocerse hay que vivirse muy de cerca y con verdadero interés y ese, para bien o para mal, no es el caso. Las referencias que esa persona tiene de mi son un tanto ambiguas y antiguas. Últimamente, cuando me ve, no hace más que repetirme “si hubieras seguido haciendo aquello que hacías, hoy en día serías multimillonario”. A lo que yo le respondo, una y otra vez, “¿y..?”. Es evidente que se ha quedado desfasado con respecto a lo que es mi vida y actividad de, pongamos, los últimos ocho o diez años. Hace tiempo que ya no aspiro a ser “multimillonario”, le digo muchas veces, mis valores han cambiado tanto o más como mi propia vida. O mi manera de pensar y enfrentar la ídem. .
Hace una hora cuando me disponía a revisar la agenda, mirando el correo para ver y confirmar quién estaba hoy de guardia, estuve tentado de imprimir algunos de mis escritos y actividades para hacérselos llegar a esta persona y así darle a conocer mis actuales movimientos. Luego pensé “qué tontería, no lo entenderá”. O lo que es peor, pensará que quiero presumir…
.
Este fin de semana tenemos una “súper fiesta” en Madrid, por la patrona, tres días contando con el lunes. Ahí es nada. Los que no se han ido de fin de semana con toda seguridad vaguean o duermen la siesta placidamente a estas horas. Bueno, duermen, los que no trabajan. Todos aquellos que como yo están de guardia hoy, mañana y pasado. Aunque sea fiesta. Otros no sé, en mi caso no es por un afán de dinero o por hacerme millonario. Es evidente que para mantener y dirigir una ONG se necesita dinero, pero antes que nada lo que se requiere es capacidad de trabajo y voluntad de servicio. Y ya se sabe, no hay mejor manifestación de movimiento que el que se demuestra andando. Así que vamos allá…
.
© Manel Marina